09 diciembre, 2009

The honeydrippers



El durazno no fue lo que esperaba. Como la tarde de hoy en el spa. Lo único que me queda es el reflejo de los ventanales en la enorme pileta en donde yo nadaba sola. Y miraba el agua que tenía un mínimo movimiento. Los Budas en las paredes me ignoraban. Los ventanales daban al jardín. Había árboles y mucho verde, que también estaba en el agua de gelatina. Me quedo con eso y con los pájaros que venían a hacerme compañía mientras todos se iban a dormir la siesta. En la hora prohibida del sol, yo me quedaba en una reposera campo adentro con un turbante en la cabeza y un cuaderno en la mano. El protector en el pasto y la piel oscureciendo las pecas. El durazno, sin embargo. Me cuesta encontrar un durazno rico del todo. Porque no es el spa. Soy yo la que no disfruta.

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08 diciembre, 2009

Cronofotos

Chicos, chicos! Que no todo es Vélez el 4 de diciembre en la vida! Acá están las fotos del Cronotopo VIII. Vean qué bonito la hemos pasado.

Gracias a Javi y Nico (grandes y altos fotógrafos), Ana, Clara, Joaquín, Federico, Napoleón (Tati, Yann, y otros nombres que no recuerdo ahorita mismo). Good bye.


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05 diciembre, 2009

Dime con quien andas...



Todos eran músicos y personas geniales para el flaco.

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Y que siga la melodía


Hacía frío. El concierto duró un poco más de cinco horas con pequeños movimientos escénicos entre banda eterna y banda eterna. La luna apareció enorme detrás del marcador contrario al escenario. Yo tenía los ojos un poco pintados nomás. Fui preparada porque era fija que iba a llorar. No quería aparecer luego como un mupet mal dormido. Pero sí que me desarmé. Ella también fue el primer golpe bajo de una noche que me viajó. Hasta cayó una estrella fugaz detrás de una pantalla justo cuando tocaba Fina ropa blanca. Juan también la vio. Una amiga de Cristian había traído la lista de temas y pispeé un toque como queriendo no ver. Vi Mi elemento, Umbral, y No te alejes tanto de mí, que ocupaba el número 51 de la lista. Y no quise ver más. La apuesta fue por la sorpresa. Cualquier cosa que diga sé que va a estar bañada por palabras que empalagan. Salvo cuando me toque hablar de la mierda ésa de campo vip que ocupaba más de la mitad del campo. Bastante detrás de la torre de sonido había una valla conteniendo a los del campo que eran los que más saltaron en Post Crucifixión. Y los que gritaban sacá la valla la puta que lo parió cuando el flaco se callaba. Una pena, no veían un carajo. Y el sonido ahí atrás era una bosta, me lo dijo mi hermana Ema, en quien confío más que en mi madre. Con Nico tirábamos posibles temas que nos gustaría que tocara con Invisible, por ejemplo. Acertamos con Jugo de lúcuma, Lo que nos ocupa es la conciencia, esa abuela que regula el mundo, Niño condenado. Y así con Pescado. Yo pedí al universo que tocara Credulidad. Y cuando arrancó dije gracias. Volví a escuchar la letra, me acordé de cuán esperanzadora era. Me había olvidado de que mi mente no progresa con los encapuchados de un mundo viejo. Nada me dan. Para cuando llegó el turno de Almendra, y de ver a mi adorado Edelmiro Molinari, llamé a Juan, que estaba cagado de frío debajo de la L de Penalty. La ovación a estos tres genios (más uno: el propio Almendra) que entraban al escenario, hizo que cortara el teléfono, pero me quedé buscando una de las cuatro eles de Penalty. Y en Fermín me fui con él al fondo de la platea. Sino, no iba a estar en el presente pensando en que estábamos cerca pero no estábamos juntos. Hice el recorrido inverso y llegué justo para Hermano Perro. Para Muchacha, ya estábamos dándonos un poco de calor y percibíamos el final. En el viaje a casa no dejamos de hablar de esto. Y hoy, tirados en la cama mientras anochecía, seguíamos hablando.

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04 diciembre, 2009

Vegetable

Tu cuerpo inerte en el comedor
también es una mierda.
El monitor opaca tu piel blanca,
se queda con el brillo de lo que alguna vez fue vital.

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27 noviembre, 2009

Elige tu propio título

Títulos tentativos (de tentar, que me tientan), entre otros:

* La noche que me indigesté con chau fan
* Cómo bajonear saludablemente
* El divino arte de bajonear

La noche que me indigesté con chau fan venía de haber fumado con unos amigos durante toda la tarde. Un recital al aire libre, calles cerradas al tránsito, y ska al viento. La música en vivo nunca llegó a despeinarme, así que la salida fue más social que artística. Hasta que en un momento no quise estar más en la calle. Toda la tarde fumando me había agotado. Como el bondi no venía, me tomé un taxi. Le dije que me dejara en la puerta del chino sabiendo de antemano cuál iba a ser el menú que me llevaría a casa. Entonces le pedí chau fan con pollo. Esperé unos siete minutos absorta en El Eternauta, chequeando la barra china de vez en cuando. Llegué a casa y me serví una porción. Los chinos preparan las porciones como para diez. Pero yo me serví una. Después otra. Devoraba ese chau fan extenso como si nunca fuera a acabarse. Así que volví triunfal a los sillones a mirar una serie repetida. Siempre con el plato lleno. Tuve la delicadeza de no comprarme postre, al menos. No podía moverme. Sentía que el contorno de mi cuerpo ya no era el contorno de mi cuerpo. Yo era otra cosa y me estaba saliendo por los ojos. Entonces me reí. Me causó gracia, ¿qué iba a hacer? Como el otro día que se fueron mis amigas de casa tipo 7 de la tarde y habíamos estado fumando horas antes. Yo no quería que se fueran, pero bueno, business son business. Así que me dispuse a preparar unas tostadas en la cocina. En eso sonó el teléfono y dudé en atender. Nunca es para mí. Sin embargo, dejé la faena merendera, y caminé directo hacia el teléfono.

- Hola…
- Hola, ¿Julia?
- ¡Sí!
- Te habla Marta Minujin, ¿vos me llamaste?

El asombro que yo tenía ni hoy logro describirlo. Hasta que logré coordinar una línea de pensamiento. Marta Minujín estaba llamando a mi casa.

- Hola, Marta, cómo estás, sí, te llamé, pero no te puedo creer, la revista entró ayer a imprenta. ¡Ayer!
- Qué lástima, acabo de llegar de Estambul y justo con Andy éramos re amigos. Igual voy a estar ahora en la muestra hablando un poquito – me confiaba sus planes la mismísima Marta Minujín mientras yo me agarraba la cabeza e intentaba hacer foco en algún lugar del comedor.
- Sí, no sabés! Yo tenía muchas ganas de que estuvieras en la nota porque esta muestra parece que va a ser grossa y quién mejor que vos para….- seguí hablando hasta que nos despedimos.

Corté el teléfono y me empecé a reír sola. Claro. Sólo a mí me pasan estas cosas. Pensé en llamar a las chicas. Pero desistí, supuse que no me iban a entender y todavía los panes estaban en la tostadora.

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23 noviembre, 2009

El amor es mirar

Me mandan un texto y me dan ganas de llorar. La luz entra con todo por el ventanal que da al balcón. Parece que fueran las cinco pero son casi las ocho. No diferencio los puntos cardinales, ni las calles de mi barrio. Miro la guía T para saber cuál es la calle de atrás de mi casa. Leo un texto y me dan ganas de llorar porque es de amor. Y yo no tengo síndrome premenstrual pero su cara me viene a la memoria y se me hace esa cosa en la garganta. Su cara me está hablando. Imagino sus palabras y la dedicación con la que me hace el amor. Y pienso que sí, que es amor. Me gusta compartir mis días con él. Leo el texto y lo veo a mirándome triste. Me parte el corazón porque conozco esa forma de mirarme que tiene. Me siento culpable en silencio. A veces soy mala y sé que le debo alguna de esas miradas. Ahora no está acá. Me siento culpable y me acuerdo de él y me veo a mí. No estoy indispuesta, pero lo estoy viendo y él me esta mirando de esa forma.

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20 noviembre, 2009

Octavo cielo


Si clickean en la imagen, se ve más grande.

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18 noviembre, 2009

Un remolino mezcla mi galería

Chicos, chicos, ya están las fotos del séptimo Cronotopo!

Gracias, Félix y gracias todos los que se acercaron. En breve, anunciaremos una nueva página cronotopense.

Besos y saludos!




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15 noviembre, 2009

El hombre de cristal volverá a vibrar

Este es el primer día de muchos que tengo libre. Libre, de comienzo a fin. Y pasaron ya tres días desde el jueves ése en que llegué borracha a casa a la una de la mañana a contarle a Juan lo que había vivido a la tarde. Un pegote de palabras como ñoquis al dente le atroné a Juan, que me miraba y no sé si me entendía. Yo debía oler a bares. Pasaron tres días ya, pero aún tengo la dulce sensación de haber estado en la reunión de Spinetta y sus bandas eternas junto a 50 (estimo que éramos 50) periodistas más. Pero demos vuelta la pirámide y empecemos desde el principio.
Estaba en casa armando una nota para entregar ese mismo jueves. Casi la tenía pero me sonó el celular. Ví que era un número privado. Del diario, me dije, ¿qué habrá pasado? Y atendí. Era Roque. Él siempre tiene buenas noticias para mí. Como la tarde del 24 de marzo que me llamó para decirme que nos veíamos a la noche. Yo le dije que no, porque no tenía entrada. No podía permitirme pagar tanto. No podía seguir ese juego de mierda al que siempre someten al pobre. No, le dije, no voy. ¿Cómo no vas a ir?, me dijo Roque, andá a las siete a tal lugar que hay una entrada para vos. Casi lloré. Faltaban dos horas para las siete y salí de raje al momento, no vaya a ser cosa que llegara tarde a ver a Radiohead. Algo así pasó el jueves. Me dijo que en Moliere se juntaba Spinetta con sus bandas e iban a tocar unos temas para la prensa a modo de adelanto de lo que sería el 4 de diciembre. Le agradecí desde lo más agudo de mi voz. Pedí disculpas a mi otro editor porque la nota iba a poder entregársela recién el viernes a primera hora. Y me fui. Llegué y había muchos colegas, fotógrafos y cámaras. Todos sonreían por igual. Meseras paseaban con bandejas con vasitos de cerveza y saladitos. Todos sonreían mucho de verdad. Y yo también. Las cámaras grababan y los que, como yo, vivimos de cara al monitor, nos sentamos en el piso, en la postura del indio con la mirada estrellada. El Flaco, Machi, Pomo, Bocón Frascino, Black Amaya, Lebón, Guillermo Vadalá y el mismo Charly, tocaron en un escenario minúsculo. También estuvieron Nicotra, Verdinelli y Cardone, la banda actual que le permitió al Flaco tomarse esta agraciada licencia para tocar con sus Bandas. Todos hablaban con todos. Invisible, Pescado Rabioso y Almendra se dejaban entrevistar por los periodistas. Almendra no tocó, creo que Del Guercio había llegado tarde. Pero llegó, y justo el Flaco pasó por ahí y se abrazaron los cuatro. La foto la tengo todavía en la mente y me emociono al pensar en eso. Hacía un rato le había mandado un mensaje a Juan “No sabés lo que es ESTO. Im crying”. Me sentí the walrus.
Apuramos un par de cervezas más y nos fuimos con Yumber y Cristian a Ultra, caminando por las calles peatonales del centro, cantando los temas de Invisible, recordando frases de canciones y brillando de placer. Necesitábamos bajar. Yo, al menos, lo necesitaba. “Estoy como loca. Me saqué una foto con Molinari”, tipeé en el celular un rato antes de volver a casa.

(Cuando el rock se comparte).




12 noviembre, 2009

Mapa político

El rock nos llama
cuando no hay líneas en el mapa.

Suiza.
Finlandia.
Argentina-España.

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08 noviembre, 2009

Todos los mundos posibles

Una franja de luz frente al desayuno impide mi desmoronamiento. Es una palabra larga, pero no encontré otra más corta que explicara mejor este caer a rolete. La franja de luz mide un metro de alto por cuatro y medio de largo, y como estoy sentada en el piso, puedo ver mis plantas y los rayos de sol que les dan de lleno. Algunas plantas fueron adoptadas, pero las siento propias. De esto sabrán quienes son padres. La luz se alza sólo hasta el metro de altura, haciéndome el favor de esconder los edificios. Me hace el favor de algodonar la caída.

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Fue fuerte el encuentro con el piso. Y de nada sirvió el sol, las plantas o suponer la ausencia de edificios. Cuando estás cabeza abajo, no hay manera. Quisiera flotar, estar sola, no saber nada. Salir volando con un solo movimiento de brazos y que no se torne tan difícil sonreír. ¿En qué momento sucedió esto? Quiero dejar el pensamiento y toda la memoria en un rincón. No dar explicaciones, que no exista el pasado, sólo saber que es posible dividirse en todos los mundos. Y estar acá y allá.

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